Fallece Jaime Alvarado, educador y guardián de la memoria pampina
El profesor, periodista y escritor antofagastino dedicó su vida a rescatar la historia del mar y la pampa salitrera, dejando un legado cultural y humano en el norte de Chile.
el jueves pasado a las 16:21
El mundo cultural de Antofagasta y de la pampa salitrera está de luto por el fallecimiento del profesor, periodista y escritor Jaime Alvarado García, reconocido por su labor en la preservación de la memoria histórica y marítima del norte de Chile.
Jaime Alvarado dedicó su vida a investigar y escribir sobre episodios, relatos y personajes que forman parte del patrimonio de la región. Sus libros, como "Proa al oeste", "Sangre obrera en San Gregorio", "Medianamente Chilenos y Exageradamente Antofagastinos" y "Narraciones Marítimas de Antofagasta: Crónicas de Naufragios 1759–1983", se convirtieron en testimonios valiosos construidos a partir de archivos, hemerotecas y largas caminatas por el borde costero.
Desde la agrupación cultural Chañar expresaron su pesar por la partida de Alvarado, a quien consideraban un compañero, amigo y hermano. Su labor como profesor normalista y periodista dejó una huella imborrable en generaciones de estudiantes.
Una colega recuerda con emoción: "De cualquier situación era capaz de crear esos tremendos discursos, llenos de rimas y dichos que hacían reír y pensar a todos. Mientras los niños estaban en el recreo, tomaba su acordeón y les cantaba. Convertía los momentos simples en recuerdos inolvidables".
Su humanidad se reflejaba en gestos cotidianos como tejer bufandas para alumnos con frío o coser pantalones rotos. Conocía a cada estudiante por su nombre completo e incluso recordaba a sus familiares. Su amor por Antofagasta se manifestaba en su admiración por Andrés Sabella y su profunda conexión con el mar.
Hoy, las letras del norte despiden a un hombre que dedicó su vida a preservar la identidad de la región. La pampa llora su partida, pero su legado perdurará en cada libro, historia rescatada y memoria conservada.
Jaime Alvarado fue un hombre noble, sencillo e incansable. Un pampino adoptado que llevó consigo la historia de Antofagasta en el alma. Aunque la pampa esté triste, su guitarra, palabra y memoria seguirán resonando eternamente en esta tierra.

































